miércoles, 15 de diciembre de 2010

Lo que es y no es.

"otra no puede haber, si no existe me la inventaré”



Ponemos la idea ahí donde ponemos la mirada, no son las personas la que se amoldan a nuestras ideas, nosotros amoldamos, ilusoriamente, la idea a la persona.
La idealización. Palabras más complejas si las hay. No importa, color, nombre, nacionalidad, amoldamos nuestras ilusiones, nuestras esperanzas a una idea corporizada en una persona que por supuesto no lo es. Los engranajes de la máscara que nosotros mismos creamos se hacen carne y la vemos como la mujer, o el hombre soñado. Aquella que sin más ni menos cumple nuestras expectativas para la vida, las cubre y las doblega porque es nuestra idea de un IDEAL.
Pero eso quita que sea real. Leí por algún lugar que una imagen es construida en la conciencia anteriormente y ahí vemos la”idea” y la llevamos a una persona. Generalmente esos amores que aparecen eternos no son más que huecos que anidan nuestra idea… y eso se despega como se despegan las almas, como se quiebran los cristales. Tarde o temprano la construcción de lo que queríamos ver se fractura con el tiempo, dando lugar a lo que uno realmente es. Lo que percibimos es siempre subjetivo, por ende siempre va a ser irreal.
Las imágenes son las que se amoldan después a nuestras ideas. Todo está dado a partir de imágenes, y no seria también descabellado pensar que una imagen que se queda en nuestra retina y no fue ni es, siempre las busquemos y amoldemos a otras imágenes. No es casualidad que adaptemos cualidades de un anterior amor, a uno futuro.
Está claro que hay ideas perenes e innatas en nuestro ser. Ideas que fuimos amoldando a nosotros mediante crecíamos. Pero las imágenes, las imágenes no son innatas. Tomamos forma de los sueños que adoramos, de las imágenes que contemplamos una vez como las únicas y luego las olvidamos. Las cosas que solemos reprimir se muestran en las imágenes en los rostros. En los parecidos… aquello que no pudimos tener se manifestara y reflejara en otras cosas.
Y así se nos presentan la siguientes situaciones… seguimos amando y ponderando a nuestra idea, y vamos buscando por el mundo pequeños rincones en donde alojarla, o aceptamos a la otra parte con todos sus defectos y sus virtudes y la queremos justamente porque no es exactamente como nosotros quisimos que sean pero cada suma de esas pequeñas particularidades es lo que hace único a esa parte, sin más ni menos.


DG

sábado, 11 de diciembre de 2010

Será así.

"Tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco
ronca, como un espejo viejo, como un olor a casa sola."






Será porque es solamente un idea que siempre surge.
A veces es inevitable mirar al pasado, y sentirme tan irreconociblemente inmadura.
Saber cómo el mundo gira y como las situaciones cambian constantemente. Quizás la parte más constante de la vida es la inconstancia que lleva con ella...
Cada momento cada huida, siempre es un nuevo comienzo que acarrea con ella pensamientos del pasado.
Hoy no se qué niña perdida andaba jugando por ahí, tomaba riesgos y emprendía aventuras tan incontables que no pueden ser reveladas.
Ayer era esa niña de ojos brillantes, de risa jocosa, de hoyos en la cara, y el brillo de luz, que alguna vez me tomó.
Hoy soy la señora de la vida, la mujer a medias, la mujer en fin. Puede que hoy me sienta mujer, adulta. Puede que hoy sepa que jugar con la vida no es lo mejor.
Hoy seré esa que no repetiría sus mismos errores. Aquella que ha madurado duras mañanas, eternas noches, y besos que no saben a nada, besos que saben a sal y a miel.
Perdida por la ciudad, despojada de lo que es mío, como siempre. Perdida… intento encontrarte.
Pero no estás en las sombras, ni en los rincones de la ciudad.
El armario ya no te viste.
Y siempre será así…. Andaremos perdidos buscándonos… encontrándonos en otras caras.
La mañana ha cambiado y me ha revelado su luz. Algo hay diferente, pero no soy yo.
Como siempre estoy, y así estaré planeando huidas. Asignándole noches a mi cuerpo, y cuerpos distintos a mis manos.
Te buscare en el espejo del baño y no estarás.
Venceré a las noches, prendiendo con fuego mis venas. Y me calmaré cuando la luna se haya ido. Y te castigaré en mi pensamiento azotándote con creces por ser como eres, y por quererte así. Y me castigare a mí misma, y nos amare a los dos.
Nos amare a los dos.
Y esa cadena, esa que nos ata sin saber. Se romperá al caerse tu ropa, y se morirá mi vida al soñar con tu piel, y moriré en ti, y en cada cosa. Y lamentaré a los cielos, por engañarte así.
En tu cuerpo y en todos me marchitaré. Y ese futuro se revolcara en ti, como yo en él, y en los demás. Y en todos y en ti… y en ti como en ninguno.
Lamento, al Dios del pecado, resignación al adiós que demanda tu ausencia, al sueño que provoca mi angustia. Ruego que en realidad no sea siempre así.
Que mis visiones no sean las que son, que sea la que fui.
Hoy quiero ser la niña.


DG

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Lo que falta.

"Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada."








Simplemente falta tiempo,el tiempo del presente que es un pasdo del futuro que vendra, y el tiempo entonces que rejuvenece a las flores, y hace arder las estrellas.
Pero falta...
Falta madurar las mariposas, abrir las orugas, circunscribir los pétalos para un después.
Faltan más bocas de agua, más lengua de donde beber.
Falta el brillo de una mañana en un par de brazos de vidrio.
Falta el olor a mar, el olor a sal, el color al cielo.
El arcoíris en el campo, las prenderas a lo lejos, el sol, el alma, el trueno.
Falta la lluvia cerniendo los rostros de unos campos arados. Y la brisa que seque el llanto de las olas del mar.
Falta el ciruelo en el balcón, el perro en el sillón, los caminos de las hojas amarillas.
Falta una fuente de pétalos rosados, un manto azul, un ángel alado.
La espuma, la gama, la gema verde esmerilada. La vida, mi vida, falta amor.
Falta madurez en los ojos, arrugas en las manos; Besos con sal.
Sobran las cuentas, los gnomos, las hadas Y falta tu olor.
Sobran las tostadas, los vasos, las cenas, sobran estrellas, sobran lunas. Sobra mi cama.
Me sobra el corazón.
Falta tu alma, sobra tu ausencia, y mi queja de cada día, como el pan, como a Dios.
Falta rezarte, pedirte, rogarte, falta tu luz, tu sol, tu coraza, tu, mi, yo, todos.
Falta la primavera, el verano, el otoño, sobra el invierno y el frio y hielo y el dolor.
Faltan las nubes, los soles, los mundos, las partículas de luz por mi ventana. El aura de tu ausencia, la frialdad, el temor.
El calor, el sol, el viento. Falta la ropa desmechada, las peluquerías, las pisadas, el cemento, el asfalto, falta el perfume, los ojos, las uñas, el aliento de tu boca, tus zapatos, tu camisa, tu pelo enredándose en el viento.
Tu sed, mi sed, tu mar, mi mar, los faroles de Colonia, el silencio del ruido eterno.
Faltan las hormigas haciendo su labor, el teclado, las hojas, el pasto, los carteles, los edificios zigzagueantes, las rejas de la carecer en donde duermo, faltan las ventanas por donde ver la luz.
Faltan las puertas, los muebles, la tierra, el agua.
Falta la distancia, la cercanía, falta quererme, falta odiarte, falta el verde de los arboles, faltan las baldosas, faltan los almacenes, zapaterías, kioscos. Faltan los monederos, las monedas, los maquillajes, los hombres, las mujeres, los cepillos, los papeles quemados, falta el fuego, el aire el viento, el agua, la tierra tu amor, mi amor, los libros, las paginas, los renglones, la vida….
En realidad falta todo, mi amor.


DG

jueves, 28 de octubre de 2010

Quiero ser más.

"El olor de las pelquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena."






Nos sumimos en una eterna soledad y eso duele. Las horas perdidas. Iguales. La frialdad de mi alma, en donde emergen los paréntesis de la vida.
No soy más que este eco triste que suena cuando te nombro. O esta eterna primavera marchita cuando me miras. Yo no era así.
Yo era como las campanas que suenan refulgente con pasión. Mi cristal cernía la tristeza. Por mis ojos se filtraba la felicidad. La idea de la esperanza, la idea del amor, del eterno amor existía. Era un brío del viento. Una soledad llena de ternura. Como las hojas empapadas por los rayos de lluvia. Era una tormenta enloquecida. Un alma viva. Un alma en fin.
Quiero para mi vida, lo mismo que quieren los ángeles y las mariposas. Quiero sentir tu presencia en mi ser. Saber que las horas son maleables por tu permanente fugacidad. Quiero ser más que un cuerpo que zumba, más que un alma arrepentida.
Quiero ser tu gloria, tu orgullo, tu guerrera. Quiero que seas mi Dios. Tocar las puertas del cielo, y decirte que te amo. Que mi vida sin tus horas esta desesperadamente perdida…
Esta piel quiere tener relleno y corazón. Quiero tener más que sangre en las venas.
Quiero vivir sintiendo como te acercas a mi vida, y te detienes para observarme, quiero amarte aquí sin tiempo. Quiero permanecer en ti. Vivir por ti. Amar por mí.
Sentir que el viento me acaricia la cara. Sentir a este pedazo de carne moverse impulsada por las ganas.
No soy más que este eco triste que suena cuando te nombro. O esta eterna primavera marchita cuando me miras. Yo no era así.

DG

jueves, 21 de octubre de 2010

A menos que te amen.

"Aterrorizado otra vez
de no amar
de amar y no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber fingiendo
fingiendo
yo y todos los otros que te amaremos
si te aman...a menos que te amen."





La silueta del borde de la hoja, llama a mi escritura.
La capa de hermosura que recubre tu espalda, la inspira.
El beso de tu boca me paraliza y entonces recuerdo que ya no somos dos.
Las corrientes sinfónicas del viento en mis oídos. Producen ese recordar que sin recordar buscan la historia debajo de tu ropa, y también más adentro de tu piel.
Este cuerpo que ya no puede conmigo, esta razón que quiere escaparse de mi ser. Este grito que quiere llorar en silencio.
Esta fría piel que se quema con la hoguera de tus dedos, y habla con las cumbres de mi cuerpo.
Este amor que encierra en el pecho suspiros. Que se infla de ti, que me revuelca en tu cintura.
Este amor de ti que no es de mí. Que no tiene forma pero te ama.
Busca en la cristalina fuerza de mis ojos, y verás que no te miento, que la vida sin ellos no sería la misma. Pero si algún día no pudiera ver sabrías que podría seguir viéndote hermoso. Aun si no pudiera tocarte seguiría sintiendo la calidez familiar de tu piel. Aun si no pudiera hablarte sabrías que te amo.
Si no pudiera igual lo haría. Y lo haría aunque no pudiera.
Respírame cerquita. Para que mi boca sienta tu aliento. Quiero sentir… sentir tu amor.
Y en tu risa que lo inunda todo quiero hundirme. Y en tus ojos que me miran extrañados, quiero perderme, y en tu corazón que me extraña, quiero encerrarme. Lo siento mucho por la vida. Pero este amor la excede.

DG

Me fui de viaje sin ti.

"Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás, y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen y soñaré los sueños que se sueñan y sé muy bien que no estarás, ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo, ni allí fuera, este río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás ni recuerdo, y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de ti."





Me fui de viaje sin ti. Tomé las valijas, me encerré en las mañanas decodificables. Surtí el deseo. Amanecí dormida, y aun sigo soñando… soñando con la presencia que inunda mis ojos.
Soñando con la luz que visita mis mañanas.
Hice las valijas. Me llevé lo esencial: el corazón. Y me fui de viaje sin ti.
Hoy te disgrego por mi cuerpo como el agua que pasa por él. La limpia y sigue.
Armar las valijas e irse es fácil. Pero es difícil cuando el alma quiere quedarse. O tal vez, la obligamos a quedarse para no sentirnos más culpables de nuestra partida. Quizás la obligue a la inmortalidad de tus ojos para que viva en ti un poco más que en mi. Para que sea eterna.
Que me perdona la vida por marcharme así. Pero si sostengo tu boca mi cuerpo se quema.
Mi cuerpo sin alma, vivirá conmigo, y mi alma sin cuerpo vivirá en ti, y yo como si nada buscaré en la tierra, el mar, en las sombras, tu silueta, en tu ausencia, tu humedad.
Buscaré tu cordura en mi locura, Y así me iré… riéndome sin risa. Soñando si sueño, besando sin labios, amaneciendo sin ti. Como por inercia caminaré. Como por costumbre amaré, como por obligación soñaré con otro.
Hice las valijas, y no podré llevarme el alma….
Pero me llevo … el corazón.


DG.

viernes, 8 de octubre de 2010

Capricho

"La única diferencia que existe entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero."




Capricho, que sin saber es objetivo, que sin saber es causa, que sin saber es efecto.
¿Deseo intenso, imprevisto y pasajero de una cosa? No estoy de acuerdo con eso. No creo que ni el deseo, ni el hecho de encerrarse en una idea sea tan superfluo, tan efímero, tan inflado de nada. Porque es más que algo, sobrepasa las normas de cualquier razón, vanidosa y ambiciosa… ¿capricho del destino? ¿Qué capricho me puso aquí?
¿No sería acertado decir que el deseo es permanente? ¿O no? ¿Se esfuma? ¿se va si no alcanzamos ese “deseo”? Yo creo que no. resignarse a un capricho no es olvidarlo. Es taparlo, ocultarlo. Sostenerlo en un plano subconsciente, y dejarlo ahí reposando.
El capricho es deseo, el deseo es pasión, la pasión es fuego, y fuego quema. El capricho nos quema hasta tenerlo. El capricho es miserable, bajo, humano. ¿Y quién no lo ha manifestado?
Por lo menos yo soy así de miserable, en las viseras del fuego me quemo, y me quedo, y sostengo el placer. Me regocijo en él y a veces muero.
Contemplo el alma, blanca alma, negra alma. Y vuelo.
El capricho de tu boca, la soltura de tus besos, y tú.
Tus dedos, tu cuerpo, tu oscuridad. ¿Y qué? ¿Qué remedios han de curar la lujuria? Pecados si los hay….
Las llamas de tu aura, y el aroma pecaminoso de mi corazón, y el refulgente latido del deseo.
“caprichoso el azar” caprichosas tus manos que siempre me buscan. Capricho es ser pasajero. Pero mi capricho es permanente. Y tu cuerpo la noche donde quiero permanecer.
Y mi boca la esfera de la infinidad… infinidad de horas que te buscan.
Marca con fuego mi piel… y lléname de ti.
Capricho, deseo, pasión… quiero ser tuya.


DG