sábado, 14 de febrero de 2015

Mi valentino.

"-¿Te quedarías conmigo? 
-¿Quedarme contigo? ¿para qué? míranos, ya estamos peleando.
-Pues, eso es lo que hacemos. pelear. tu me dices cuando soy un hijo de puta, y yo te digo cuando eres una pesada insoportable. lo cual eres el 99% del tiempo. No me importa lastimarte. Me lo devuelves al instante y regresas a hacer la misma cagada.
-Entonces ¿que!?
-Así que no será fácil, sera difícil. y tendremos que echarle ganas cada día, pero quiero hacerlo, porque te quiero.
No concordaban mucho. de hecho, casi nunca concordaban. siempre se peleaban. y se retaban uno al otro cada dia. pero a pesar de sus diferencias, tenían algo importante en común. Estaban locos el uno por el otro."



Y entendía que la idea del amor era una construcción real que uno elegía y que en esa construcción elegía amar y sentir. No era algo que sólo sucedía.
Hasta que de repente llegan a tu vida otras personas y comprendes por qué llegan. Y te sorprendes,  y descubres que todo aquello que creías infundado no sólo era una idea que podías sostener con una única persona. Que de repente un día alguien marcó que todos los encuentros en la vida están anunciados; todos denuncian una significación, algún detalle, algo que implica las características propias de cada ser humano.
 Y descubres que de repente te puedes sentir lleno agarrando la mano de alguien más.
Para mí eso es el amor, y es mi sola y propia concepción.
Para otros puede ser que sea diferente, química o cuerpo u otra cosa. O aquello que te deja paralizado en el medio del patio como decía Cortázar, o  el amor que llega y te rompe todo, te abre las ventanas, te mueve  los esquemas.

Para mi es sentirte lleno en los brazos de alguien. No completo, no, sino completamente en falta. Algo que te marca que sos tan vulnerable que ni vos mismo sabías. Que te fragmenta, que te desarma. Y al mismo tiempo, en ese abrazo, en esa mano, en ciertos gestos… te vuelve a unir.

Se que las mejores cosas han nacido de la impresicion, del error, de lo imperfecto, por eso estoy segura que sos perfecto para mi.

Para Mati.


miércoles, 19 de noviembre de 2014

Como si se pudiese elegir el amor.

"Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés." #Julio Cortazar







Y de repente la vida nos da una cachetada, nos deja inmóviles, quietos, expectantes, dudosos, frenéticos… queriendo.
Sintiendo intensidades que transitan nuestro cuerpo, que te viene, que te llega, que te llena, que te invade. No hay consuelo, ni contención para abarcar dicha intensidad que desborda al cuerpo, conmueve los significantes, te transforma.
Te transforma.
Si la vida me ha enseñado algo a lo largo del tiempo, y las experiencias, es que nunca sentimos el mismo amor dos veces. Siempre la sensación, así como la experiencia es distinta, el amor se hace diferente, uno se posiciona diferente, las edades son diferentes, la vida que curte nuestra piel, no es la misma en un punto que en otro.
Todas las formas de amar son distintas, el amor es tan amplio e inmenso, que no permite la reducción a una sola clasificación. Es puramente subjetivo.
 Incluso el que lo siente, desconoce si los demás lo experimentan igual, mejor o peor.
Ningún tipo de amor, es mejor o peor, es solo distinto.
Tocar un cuerpo no es lo mismo que tocar otro después. Ninguna personas es la misma dos veces. Ni antes de amar, ni después de haber amado.
El amor construye experiencias, la experiencia la formas de transitar la vida. La vida construye formas de subjetividad, de racionalidad, para poner en palabras aquello que desborda, aquello que traspasa hasta el azar.
De nada sirve buscar un amor que reproduzca uno anterior. El amor tiene tantas múltiples formas, que pensar en que nunca más vamos a sentir un sentimiento igual, es absolutamente cierto, eso no quiere decir que no sintamos algo mejor, o más intenso, o como dije antes, distinto.
Cuando pensamos que la vida no puede darnos más intensidad, la misma nos sorprende, y debemos dejar atraparnos por la maravillosa magia de la sorpresa.
La vida es así, permeable al tiempo. Permanente a la experiencia, inherente a ella en múltiples maneras. Incluso al respirar el aire es diferente, porque nosotros ya no somos los mismos.
Pero el amor te trasforma más que cualquier otra cosa, más que el tiempo, la vida, los años. Cada experiencia te deja una huella, cada huella una cicatriz, cada cicatriz cuenta una historia, una historia de amor, o desamor, que al fin es lo mismo, deja la experiencia de sentir.
Transitar el sentimiento de aquello que deja huellas, con miedo, con inseguridades, con alivio, con fragilidad, con todo a lo que nos expone el hecho de sentir.
Pero a pesar del resultado, haber sentido es lo mejor del juego.
Y la experiencia es el resabio de la vida, de lo que hacemos alarde, o de lo que hacemos cicatriz.
La vida al igual que el amor no es más que un conjunto de experiencias, y sin embargo es todo eso, aquello que llena de vida al amor, y de amor a la vida.
Nada más, y nada menos.
Hacer el amor es siempre distinto, porque cada cuerpo tiene una diferente velocidad, variedad, mirada, dedos, espaldas, brazos, coxis, ombligo, sabor. Y nuestras posturas, maneras, modos, también son distintos. Nunca se es la misma persona al hacer el amor;  cada día, en cada hora, hemos crecido un poco, adquirido algo más de sabiduría,  de experiencia, de arrugas, de manchas, de heridas. Nunca se hace el amor dos veces con la misma persona. Ni uno es la misma persona haciendo el amor.
Hay una dinámica en los cuerpos, en las miradas, en los brillos, en los gestos, nunca seremos iguales que la hora anterior, ni una hora después volveremos a ser los mismos.
También se podría preguntar si hacer el amor es con los cuerpos, con sus partes, o con una historia que habita un ser. Con sus miedos, sus costumbres, sus virtudes, sus falencias… cuando se recorre un cuerpo se recorre a la vida que habita en el.
Cuando se miran dos ojos, se mira un alma, un brillo, algo que traspasa la retina y te retiene.
Hay tanto más para ver en eso que vemos, tanto más para tocar en eso que tocamos. Atravesar la piel con los dedos para sentir la historia.


Amar es todo aquello que no dejas huellas en la piel, ni tampoco la toca.


Dai.

domingo, 22 de junio de 2014

Destino.



"Buscar una cosa es siempre encontrar otra. Así, para hallar algo hay que buscar lo que no es. Busca al pájaro para encontrar la rosa, busca el amor, para hallar el exilio, busca la nada para descubrir un hombre, ir hacia atrás para ir hacia delante.
La clave del camino, más que en sus bifurcaciones, su sospechoso comienzo o su dudoso final, está en el caustico humor de su doble sentido. siempre se llega, pero a otra parte.
Todo pasa.
Pero a la inversa."




El trabajo, la rutina, el hecho de saber que no tengo vida, me perturba más de lo que quisiera admitirme a mí mismo.
Las estaciones pasan como rápidas fotografías en movimiento sin que pueda vislumbrar exactamente la imagen anacrónica que reflejaba cada una de ellas. Todas son sin forma. Ninguna domina precisamente mi atención y a la vez todas juntas me hipnotizaban. La velocidad es breve pero pareja… si el tren frenara, todos moriríamos como nada. Cuanta inercia. Ese tren es como mi vida… si… llegara a parar…
Me siento solo, creí que estaba mejor pero… confieso que quizás me siento más bien “apartado” alejado de todo, siento frío y vacío los asientos que no están ocupados. Me siento lleno de asientos vacíos, lleno de espacios sin llenar, lleno de ausencia.
Siempre me acuerdo de esa frase de Borges que me cataloga tanto…: “Toda esa noche no pude dormir porque algo combatía en mi corazón.”… si mi vida llegara a parar… sería un desastre.
Tomo mi maletín y lo escondo más abajo entre mis piernas por el tumulto de gente que acaba de entrar; quizás el impulso sea innecesario ya que no tengo más que papeles, y alguna que otra poesía más.
Una mujer joven sube al vagón, se sienta en el otro extremo del mismo, queriéndose apartar de mí, creando espacios que me hacen sentir más ajeno, pero compartimos el mismo lugar lleno de gente y eso me reconforta.
Mi única meta es llegar a destino, aun sin conocerlo, aunque confieso que esa mujer llama a mi intriga. No hubiese creído que tuviera más que mi edad. Su pelo, es de la negrura más infinita que mis ojos hayan vislumbrado, fino, largo. Su piel cual porcelana, hace aparecer sus pestañas largas y delicadas aunque sus ojos despiertan aun más mi curiosidad. Su pelo impone delicadamente una barrera entre nosotros que no me permite verla completamente, y la gente no ayuda para nada.
Es la única persona que hace que mi espacio no sea tan vacío, ni tan negro ni tan desesperantemente justo pautado tras los minutos que marca el reloj.
Miro el suelo, recorro mis zapatos tratando de parecer una sombra en medio del murmullo. Como por costumbre, sus ojos entonces se enfocan en mí. Pude ver su ademán aunque no puedo distinguir su forma; la ignoro, quiero ignorarla porque me duele su presencia allí. Aunque no hace nada, aunque apenas si se mueve, contamina mi espacio, me reconforta pero invade mi soledad y eso ya no me deja solo me deja aunque no quiera con su presencia flotando en el aire. No la de ella… la de alguien más. Me la recuerda. La corporiza. Me perturba.
Tomo valentía y la miro. Sólo gasto una décima de segundos marcados en mi reloj. Me hundo en su negrura, en su espesura negra. Sus ojos brillan como una negra noche, o quizás aun más oscura que la noche, más oscura que mi alma, que ha encendido repentinamente una fisura de luz.
Esos ojos…. ya los he visto. Me detengo otra vez en mis zapatos a asimilar lo que he notado, cierro los ojos y siento como la saliva transita mi garganta.
Solo, oscuro, una luz está encendida en el fondo del pasillo: es ella… como alguien más. Brilla como el faro de algún puerto lejano, como la luz que anticipa la encalladura de un barco que antes se hundió en esos ojos negros, más negros que la noche.
Esos ojos los he visto miles de veces, centenares de miles de veces, y no porque fueran corrientes, sino porque los he soñado…. Pensando en ella.
Ella ajena a cada pensamiento que empapa mi alma de gotas que la nombran seguirá su camino, como ya lo ha hecho antes y como ha entrado en ese vagón, (aunque su destino la haya topado conmigo), se irá.
Soy demasiado cobarde para mirarla, para quererla, para siquiera pensar en algo más que en sus infinitos ojos. Mi vida, no ha tenido nada y en un segundo tenía más de lo que podía aceptar. Yo no quería nada.
Mi mente se fuga… Sus ojos se posan sobre mí, no se despegan de mi contextura, y el tren ya no se ha detenido en más estaciones, pasa y pasa, y pasa, y ella está inmóvil e inquieta (siempre lo estuvo) los movimientos oscilatorios del vagón la molestan. Está lejos, pero su mirada se siente tan cerca, siempre sobre mí, tan sobre mí que hasta puedo sentir que me perfora la piel.
Abrí mi pecho y dejé tan expuesta mi verdad que me condené a aplacar las llamas que desencadenaba su quieta e imperfecta figura femenina sobre mí. La deseo un poco sin querer nada de ella. Es así. Es tan extraño. No tiene sentido.
De repente mi mente la soñó, la tuvo y la abandonó como en caída. Ella se levantará (yo lo sé) y nuestras miradas jamás se cruzaran otra vez. Jamás.
Pero ella, y nada más que ella ha profanado mi espacio. Pero ahora vuelvo a seguir mi viaje solo, está destinado, estoy obligado a que sea así, y por eso la odio.
Tal vez es un error dejarla ir, pero… ¿no tengo acaso toda la eternidad para equivocarme?
Ahora lo veo claro clavando mí vista en el suelo: La amo… pero sufro porque estoy imposibilitado a mostrarle mi amor. Ella me abandonará porque yo ya la he abandonado.
Ya no puedo evocarme al olvido.

Los segundos en el reloj serán iguales a partir de ahora.

Dai.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Un hombre para una mujer.


"Todo este exceso de contacto no hace sino revelar al sujeto su más autentica soledad, evitando el riesgo del verdadero encuentro"







Y surge una única pregunta ¿Qué es un hombre? ¿Qué es lo que un hombre es? Más allá de los significantes, ¿Qué es? ¿Un hombre que anuncia?, ¿Qué es enunciado?, ¿que denuncia aquello que es una mujer?
Un hombre no sería hombre sin alguien que lo nombre como tal, como una mujer no devendría mujer sin haber pasado por un hombre.
Un hombre para una mujer son recortes, partes, retozos que constituyen la solidez unificada, de una fragmentación de trozos que construyen un cuerpo para constituirlo como HOMBRE.
Ni más ni menos, son momentos de silencios, de risas, gestos diminutos, un pequeño brillo en la nariz, aquella pequeña marca, aquel lunar, los dientes, los ojos, los parpados, las cejas, las manos, los dedos. Los gestos, los hechos, los momentos de historia, fundamentalmente las palabras, la voz, aquello que marca que hay algo hablante, algo que dice, algo que delimita lo corporal, los recortes, que le pone canción a los pedazos, melodía.  Algo que vemos y en esa mirada unificamos.
Algo que amamos porque nos amamos a nosotras mismas, nostras las mujeres. Aquello visto en nosotras que se reflecta en lo que amamos de un hombre, lo que aheleamos del otro, lo que quisiéramos ser. Todo eso es un hombre para una mujer, eso que queremos porque nos queremos, eso que vemos unido porque antes hemos unido nuestros pedazos. Aquello que proyectamos con nuestra falta. Aquello que marca nuestra falta, que la detona, que la menciona, que la desgarra.
“No hay relación sexual” Dice Lacan; no hay complementariedad, no hay completud, no hay palabras que permitan el entendimiento, pero hay un hombre y una mujer mirándose,  reflejándose, refractándose, y eso no sería posible, si determinados puntos de luz  no divergieran y convergieran en un punto que los una, produciendo allí una imagen ilusoria de lo que queremos ver, una imagen allí donde antes no había nada,  Y eso… produce el milagro.
¿Qué es un hombre? ¿Qué es un hombre para una mujer? Es la falta y la completud, la sangre, la ausencia y la presencia, la oscilación, la complementariedad, la verdad, la mentira, la voz.
Es lo que no comprendemos, lo que no entendemos, lo místico, lo hermoso. Lo que habla de nuestra carencia, y lo que habla de nuestra riqueza.
Un hombre es un amor, un amor hacia uno mismo, un amor a Dios, un amor al mundo.

Un hombre Es.


Dai. 

domingo, 24 de abril de 2011

Soñar al alma.

"El deber es una obligación de la mente, y el amor del espíritu"



Me veo caminando por un prado verde. Estoy descalza, y una especie de música espiritual suena a todo mí alrededor. Hay mucha luz, ni siquiera la sombra de los árboles se proyectan. Estoy asustada, pero estoy en paz. Hay demasiadas luces para seguirlas a todas, hay demasiada luz.
Cierro los ojos, siento como el viento me acaricia el cuerpo. Me siento libre, me siento en mi lugar.
Tengo miedo por el mundo, por las voces, por lo sueños. Tengo miedo, de lo que va a pasar.
Me caigo al borde de una catarata, me convierto en agua, soy el agua cayendo al mar, escucho una voz, una muy profunda, alguien me dice algo, bastante alentador, lo comprendo, pero me asusta su presencia. Caigo al mar, no hago esfuerzos para resurgir porque soy el mar, pero alguien me sostiene, alguien me aprieta las manos y me sube muy rápido, muy rápido hasta la superficie, siento el ruido del agua, siento, el viento otra vez, allí abajo en la profundidad.
Respiro. Y nadie está allí. Pero mis manos… están tibias.
La veo a Ela, viene caminando sobre el agua. Su pelo, rubio brilla aun más con la luz. Y tiene una rosa en medio de los dos ojo. Una flor. Me da la mano, y me lleva a volar, arriba del mar, que ahora está violeta. Vemos una paloma dorada fundirse con el sol. Y de repente me siento enamorada, extasiada de amor, un amor, tan irreal que duele de una manera insoportable, pero es lo más hermoso que podía haber sentido. Me quería morir, morir de amor, permanecer allí siempre. No volver jamás.
-¿Qué es esto?
- Es EL amor, les enseñana que el amor es el sentimiento que impulsa a querer o ayudar a otro seres. Pero la gran mayoría obra así como proyección de sí mismos, de lo que juzga bueno, le agrada o le atañe por lazos de sangre. De esta manera pueden sentir amor todas las criaturas, desde las más mansas hasta las más feroces, porque todas sienten la necesidad, de ayudar o proteger. Pero quien puede querer mucho a un animal, puede ser indiferente por el dolor de un semejante; o un padre amoroso, puede ser el asesino del padre de otro hijo. Porque lo que se experimenta no es EL amor, sino amor, que implica no una comprensión sino un sentimiento que afianza las personalidades. EL amor no es un estado emocional, ni afectivo, ni tampoco una conducta por aprendizaje moral, religioso o filosófico. Rotelem, EL amor, eso que sientes, simplemente sucede cuando la luz interior, traduce una comprensión, y quien más comprende es quien más y mejor ama.
Sabía que no era posible, el mar ya no era agua, era miel, y olía a jazmín intensamente. No era tiempo presente, no era futuro, era final.
Cándido lo había dicho: “el ser humano todo lo sabe, y todo lo ignora” Estábamos ignorando demás.
-Quiero ser más Ela, quiero ser alma, espíritu, ganarme el alma. Fugarme a otro mundo, en donde la materia sea más liviana, y seamos más luz, más corazón.
-Nada hay que hayamos podido agregar a lo que siempre fue.
- Comprendo, más de lo que entiendo Ela.
-Está bien Rotelem, la razón sólo sirve para conocer a los hechos y sus fenómenos, pero no alcanzan a las causas...se puede por ella llegar a conocer todo, sin comprender nada. Si comprendes, comprendes con el corazón.
-Creo que quiero olvidarme, de mi misma. ¿vamos a morir verdad?
-El alma no olvida nada. Llegará el caso. Pero sólo morirán lo que ya están muertos.

Nos fuimos hacia el sol. Y me desperté y como si nada hubiera sucedido me encuentro como siempre en el punto de partida.

Dai.

lunes, 11 de abril de 2011

19 días y 500 noches.

"Ni me vengo tan pronto, ni la tengo tan gorda,ni consuelo de tontos ni ganas de palmar,los jamases que asumo, los tiro por la borda,no me fumo las clases a la hora de olvidar.Con coimas insolventes se escayolan fortunas,ninguna guerra mola, no hay cruzada sin Dios, aunque caigan más torres gemelas de la luna no es cómico este atómico vil ataque de tos. y el sexo es otra guerra incivil, la única guerra
sin héroes ni vencidos ni mártires ni santos,si dos buscan lo mismo ¡qué dulce cuerpo a tierra! tan cerca del abismo, del éxtasis, del llanto.
Cuando se pudra el cielo, cuando silben las balas,sabrás que dejo todo si tú me dices ven,porque sigues contando conmigo por las malas,por más que descarrile mi penúltimo tren."





Bulevar de besos, escases de pestañas en la almohada, bostezos vacios. Suaves caricias que nunca te dirán adiós.
Baños que saben a lamento, besos que saben a humedad, y en el vacio rincón de mi alcoba, ahí estaré esperando, algún cuerpo, algún cuerpo que tocar.
Lamento si no te digo adiós, por no poder decirte “hola”; profundo es el odio, y profundo es el amor, cuando lo mides en la historia.
El sacrificio sanguinario de las páginas de un diario, por forzar una estadía que nunca va a ser mía, y arrancarme el corazón.
Limpiaba los muebles de mudanza, las hojas, la tierra, con un hedor en las narinas, y sin mucho más que alegar. Iban sin cause, sin medida, las cortinas destapadas, el dolor de mis pupilas, las mañanas bastardas, sin gloria, sin consigna…
Olvidaba de llevar las sabanas frías, la vástiga figura curvilínea que se clavaba en el colchón.
El cepillo de dientes que olvidaste, el cenicero en el sillón; las medias debajo de la cama, la pared escrita, la risa, el llanto, tu cuerpo, mi vida, había de todo, de todo mi amor… hasta encontré, en el azulejo de la entrada, tu suave, e integro olor.
Tengo el lamento del amor en el cauce del olvido, tengo el olvido encrespado en el amor, después de una tormenta de vencidos. La faja, la tanga, el sudor… le hubiera pagado a la luna para que la noche fuera más larga, sólo para tener más tiempo de hacerte el amor.
Tu mentira cancerosa, mata como el alquitrán, cepilla mis venas como una navaja sin filo, como un roció de hielo, como un manojo de mierda, como unos granos de sal.
Labios, ojos, pechos, manos, codos, dedos, caderas, nariz, cuello, coxis, clavícula, lóbulos, talones, rodillas, costillas, nervios, pies, alma: no hay parte de mí, que no extrañe el olvido que vendrá.
El día que mata tu ausencia se hace más leve, más fácil. El bucanero de recuerdo repasa la estadía de mi cuerpo sin tu amor, y la noche se hace fría en tu ausencia, y la noche se hace triste sin tu voz, y mi cuerpo te reclama, y reclama tu humedad, y tu vaivén de olas saladas, y tu espectral forma de andar bajo las sabanas de mi recuerdo.
Y los muebles levitan y escasean y mendigan y reclaman, y te esperan.
Y yo sin más que decirles, y yo sin más que hacer, me siento como ellos, como todos, como nadie… Yo te espero.
Desahuciada, sin ti, maldecida por ellos, encarnecida sin sombra. A mí que me gusta estar sola, pero contigo, a mí que me gusta amanecer en tu risa, dormir en tu oreja, arrancarte los mechones del cansancio, a mi que me gusta acariciarte la espalda, besarte la nuca, atarte las manos, taparte los ojos, enmarcar tu cintura, encerrarme en tus pasos, enloquecer en tu ausencia… me olvidas… a mí. A mi… que le hubiera pagado a la luna para que la noche fuera más larga…
sólo…
para tener más tiempo…
de hacerte el amor.

DG

domingo, 20 de marzo de 2011

“porque el que mucho sufrió mucho sufrió, pero no necesariamente, mucho amó.”


“El amor no es, entonces, ni magia ni suerte, no es algo que nos toca o no nos toca (como si los vínculos humanos fueran un juego de azar). El amor es fruto de una actitud responsable ante el otro.”





Y así esperaré a que te vayas como quien espera que la muerte le bese los labios.
Con las sombras que se parecen a ti deambulará mi alma perdida.
Viviré con la única razón de tu ausencia, con el único motivo de tu adiós.
¿Pero cómo vivir sin ti, cuando vivir no se hace más que una agonía?
Cierro los ojos, durmiendo de día, con las pupilas en el corazón y logro verte, casi difuso como un recuerdo distante, como un papel quemado, como uno más de mis atardeceres marchitos. Sin sonrisa… igual que yo.
Con el orgullo ahogándote, marcándote las venas, llenando de sangre tus ojos, dejando vacio el corazón.
Seguiré sosteniendo mi idea. Porque no hay forma de arrancarla de mi. Si la idea es un virus… entonces ya invadió todo de mí. Lo único que nos queda es la cobardía de no buscarnos. De no buscarnos.
Las miradas que no fueron dichas, y las palabras que nunca dirás. No hay motivos para pedir perdón, tampoco para disculparnos.
Fuimos, somos, y seremos dos, aunque en el fondo todo y nada sea igual. Todo y nada sea uno.
Tomaremos trenes, caminaremos de prisa, viajaremos a lugares remotos, y nos veremos en los reflejos de los demás, en todos y en ninguno.
Y todas las mañanas nos diremos adiós, recordando que nunca nos dijimos “hola”.
Y me recordaras…
Y te recordare…
Siempre… a la distancia.
“cada vez son más tristes las historias de amor”

jueves, 24 de febrero de 2011

habitaciones del corazon.

“El corazón tiene más habitaciones que un hotel de putas”





Si me gustaría caracterizarme por algo en esta vida, seria por amar. Por amar a las cosas y a las personas, por tener la capacidad para poder hacerlo. Sé que no la tengo, pero también sé que todo lo que he de amar, muchas veces me desborda.
Solía pensar que todo el amor que se sufría, todo el amor que se transpiraba, se acumulaba en algún lugar, esperando para poder ser e entregado en cuerpo y alma, a esa persona… a ese amor. En otra vida, en otro mundo, en otra realidad. Hoy no sé si tengo dotes para amar por tanto tiempo, por tantas vidas. No creo que el amor me haya dado para tanto, pero si se que ame mucho.
El ser humano tiene esa particularidad especial, que así como ama y entrega como ser racional, también, desecha y olvida como un animal, dejando atrás una presa porque ya después de cazada, y masticada no le es útil para nada.
Así solemos perdernos por el mundo, solos y olvidados, con el jarabe del tiempo en nuestro cuerpo, y la cordura que luego se llevara la vejez.
Bohemias palabras que el corazón dibuja y que solas se disuelven en el viento para no ser recordadas jamás. Como el amor.
Dulce y amargo amor.
Retorna la caída de mis pasos, que asiduamente llaman a algunos ecos que quedaron olvidados, pero suelen retumbar porque los nombro.
La vejez prematura, y la imposibilidad de poder ver más allá de tus ojos. Todo me ilumina y me ciega a la vez.
Empiezo a temblar con mis características… la mandíbula rígida, y de tanto en tanto trago saliva y pienso en ti. Como quien piensa en sus recreos. Ansiosos de sus vacaciones. Como quien anhela la muerte más que a nada. Porque yo anhelo la muerte de tus besos. Ese renacer que posee mi ropa cuando me desnudas, y siento el frio… porque luego deseo sentir el calor.
Amo sin ser vista más que por Dios. Y a veces pienso en el amor, como un ser por sí mismo.
Alguien que se posesiona de los cuerpos y los enamora….
Cupido miente, como miente todo corazón. Como miente todo devoto virgen de una vida esperando a la confinada amada después de muchos años para develarle su amor.
Como miente el esposo infiel. Como mienten las arrugas en la piel, el cansancio en la mirada. Como miente la vida. Así miente el amor.
Debelo esa espuma que se resbala por esa diáfana luz que me ilumina, la espuma de las olas que te llaman, que se alimentan en ese vaivén zigzagueante de la sal de mis besos, de mis lágrimas, de mis aullidos en alguna noche distante, ese mar que yo misma formulo. El mar de mis pesares.
Solía pensar que todo el amor que se sufría, todo el amor que se transpiraba, se acumulaba en algún lugar…
DG

miércoles, 16 de febrero de 2011

Buscar el amor.



"Solo una gran mentira
CASI una ilusión perfecta"


No vengo a buscar un amor. Vengo a buscar el amor. Pero quiero estar sola. Volvería a ver a la vida como un eterno sube y baja sin camino. Como una hamaca que te impulsa hacia al destino, sin vaivén, sin retorno alguno, solo te deja ahí sumergido en el viento, suspendida en el aire, conmigo o sin mí.
Hojas verdes y el olor de la menta. Recuerdo el perfume de mi abuelo, y lo extraño en vida. Miro a las estrellas y siento la calidez de la brisa del verano que me abriga.
La hormiga en la baldosa: Que magnánima que es. La araña en la esquina que no lograría matar aunque pudiera.
Y el espíritu aquel que quisiera que fuera grande y lo siento tan pequeño. Como si a veces con cada paso errado le estuviera fallando a alguien más que a mí. A esa presencia que siento sobre mí como dos ojos mirándome. Al Dios, a la naturaleza, a la vida, al amor, y siento culpa, por ser pequeña.
¿No es extraño como se desenvuelve todo? ¿Lo pobre que es la vida si no le damos vida? Hoy todo me parece raro, hasta el movimiento de las hojas. Y esas maquinas que siempre me resultaron ajenas, me hicieron presa de una rutina, que no voy respetar. Es una vida que no me pertenece.
Si tuviera la certeza de saber que mañana no va a llegar. Solamente me sentaría a esperar ese mañana. Ese fin que de paso a un principio. Me cansa la espera, pero tengo miedo.
¿Está mal tener miedo si sabría lo que va a pasar? Quizás sí.
Vivir como vivimos probablemente no sea vida y el nombre le quede alto. Me siento ajena frente a tantos rostros. Todos desconocidos, miserables. Pero no me siento más grande que ellos. Los miro como igual. Pero algo en mi flamea. Algo que me dice que ahí no está lo que busco.
Las lecciones más grandes de la vida, son aquellas que nos llenan el alma, que nos hacen más fuertes, que nos demuestran que la vida es mucho más que lo que vemos. Hay tan poco de verdad en el aire, que el ser humano se conforma...
viviendo una mentira.




"You taught me, to look in your eyes.. and fed me.. your sweet lies."


DG

miércoles, 5 de enero de 2011

De mi.


"El hombre arriesga su propia vida cada vez que elige, y eso lo hace libre"






Me saco la piel del labio cuando estoy aburrida. Me gusta sobre manera el arroz de mi abuela.
A veces pienso que si hubiera sido hombre mi vida hubiese sido más fácil. No me gusta hacer la cama. Me gustan demasiado los bebes. Escucho música siempre que viajo. Puedo quedarme horas viendo como caen las hojas amarillas en otoño. Siempre que me falta inspiración, escucho Serrano. Creo que no disfruté mucho mi infancia. Muy pocas veces cocino, pero es algo que disfruto hacer.
Los días de lluvia me inspiran. No tomo mucho sol. Creo que mi piel es amarilla. Uso más de lo que quisiera mi computadora. Siempre quise tener los ojos miel. Todos los meses me compro la Cosmopolitan. Salir a bailar me aburre. Me muerdo las uñas. Siempre que estoy muy nerviosa tengo hipo. Creo que tendría que haber nacido en los ´80. Mi número preferido es el 12. Me encantan las hojas secas. Creo que muy pocas personas me conocen sin maquillaje. Quiero tener 3 hijos. Mi carrera frustrada es ser escritora. Me gusta el futbol. No puedo pasar un solo día sin escribir algo. No creo en el amor a primera vista.
Creo en la química. Me gusta dibujar desnudos. Me gustan los desnudos. Me siento “diferente” la mayor parte del tiempo. Me gusta la soledad, pero no sentirme sola. Miro mucho los ojos. Me doy cuenta cuando la gente miente. No me molesta mostrar mi intimidad. Odio los números. Soy alérgica a casi todo, pero no me importa casi nada.
Tengo la risa fácil. Me gusta dormir la sienta. Siempre como algo dulce antes de irme a dormir. Tomo mucho te. Creo que no hay nada mejor que una buena charla con amigos, y un café de por medio. Creo que el sexo sin amor es vacio. Sé que mi mama y mi papa son las personas más diferentes que conozco.
Me gusta pintar, pero nunca tengo tiempo. Me gusta la fotografía. Puedo quedarme horas admirando una cosa. Creo que un día el mundo se va a pagar. Siempre pensé que voy a tener una enfermedad terminal. Me gusta el té con miel y limón. Las masas secas. A veces creo que soy insensible. Me gusta manejar. Si tengo una perra quiero q se llame abril (hasta que encuentre un nombre más original) Siempre extraño a mi dálmata. Tejer me relaja. Creo en las utopías. Siento que exagero las cosas porque las siento 3 veces más que el resto.
Cuando sea vieja me quiero dejar el pelo largo y teñírmelo de verde o fucsia.
Me gustan las manos de la gente mayor y las arrugas.
Confió más de lo que debería en las personas. Toda mi vida me ocupé de perfeccionarme como mujer. Me gustan los cuellos de los hombres. La nuca me parece un lugar muy sugerente. Me gusta el lunar de mi nariz. Cuando me operaron del apéndice me gustó ser el centro de atención por una vez. Siempre estoy de buen humor. Las personas al igual que las películas me parecen predecibles.
Nunca uso reloj. Nunca duermo con medias. Mi parte preferida del día es el atardecer. Me fascinan las hamacas y los jazmines. Mi color preferido es el azul. Todavía veo dibujos animados.
Nunca pude organizarme con una agenda. Me gusta dar consejos. Me gusta “descubrir” como son las relaciones humanas. Me gusta el chocolate blanco pero en los alfajores el negro.
Me gustan los espejos. Creo que ir a comprar ropa es la prueba vigente de cuanta gente está al pedo. A veces creo que soy incapaz de seguir una rutina, y eso me asusta.
Creo que busque mucho tiempo a gente que no pudiera comprometerse conmigo porque yo no quería compromisos.
Me gustan los zapatos altos.
Tirarme de una arnés a 20 metros de altura fue lo más loco que hice, y es triste.
Adoro la adrenalina.amo la perfección de algunas cosas. Creo que admiro a las hormigas. Lo único que colecciono son experiencias. Me encanta disfrutar de la buena comida. Creo que hay placeres sublimes, pero creo que el placer es mundano. Adoro la meditación. Me fascinan las cholinas y los tostados. Me gustan las comidas simples. Mis pestañas largas me gustan.
Creo que Borges es un Dios aparte y a veces creo que quisiera casarme con Neruda.
Me gusta la filosofía, la música clásica. Mozart es arte para mis oídos, es placer sublimación, espíritu.
Escucho oasis cuando estoy triste.
Creo que sentirse solo es lo que más nos hace crecer.
Me encanta tener defectos, equivocarme y corregirme. Comparo a la gente con pequeñas maquinas de inercia porque eso lo que son.
Sonrío cuando estoy triste, y lloro cuando estoy feliz.
Creo en la vida después de la muerte, y en el amor después del amor.

¿Y lo más importante?

Creo en mí.



DG

lunes, 3 de enero de 2011

Ausencia del tiempo.

"Tu materia es el tiempo, el incesante
tiempo. Eres cada solitario instante."




Para siempre, es mucho tiempo, y mucho tiempo es la razón prolongada e indefinida de la ausencia.
En realidad, hablo de cantidad, del volumen del tiempo.
El tiempo carece de volumen si acumulamos ausencias, porque la ausencia no es nada. Y la nada jamás será algo en mí.
La vida no sería vida sin tiempo. Pero mi vida no sería vida sin ti… si faltaras razón de mis amaneceres marchitos, motivo de la muerte de mis ojos.
Llantos sin angustia, corazón de caramelo.
Victima del encanto sin destino, del confuso rumor de tus brazos, del silencioso murmullo que me llama, de los asesinos besos que me queman.
Juguete de mis noches absurdas. Hoy mis labios te llaman para hundirse en los rincones de tu piel, sin tregua ni respiro.
Vístete de mi presencia y desnúdate sin mí, porque quiero más que tu cuerpo de hojas verdes, más que tus manos de papel, más que tus brazos de cristal.
Quiero tu aliento, el rendido perfume de tu pelo, el silencio inocente de escondites que no llegan a ver la luz. El beso, la caricia, el corazón. Te quiero a ti, integro, con cada parte de tu alma blanca, con cada centímetro de partículas que mueren y se desprenden de ti a cada instante, quiero pasión de besos del aura, y escondites del dolor, y manos extasiadas de amor, de amor sublime, y besos otra vez.
Y besos.
Pero si no estás, si el tiempo se llena de ausencia, y la ausencia llena al tiempo de nada, entonces… entonces muero, entonces mueres. Entonces me obligas a la obcecación otra vez, con el aire, y la turbación de los besos sin nada, los besos solitarios, que se acumulan pero no me llenan de ti.
Porque solo tú me llenas de ti, y solo yo te lleno de mi, y si entonces no me encuentras, y si entonces no me buscas… entonces…
Estaremos perdidos… yo sin ti, y tú sin mí…
y entonces solo habrá tiempo... y ausencia,
y miedo,y nada.
Sólo me faltarás tu.


DG

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Lo que es y no es.

"otra no puede haber, si no existe me la inventaré”



Ponemos la idea ahí donde ponemos la mirada, no son las personas la que se amoldan a nuestras ideas, nosotros amoldamos, ilusoriamente, la idea a la persona.
La idealización. Palabras más complejas si las hay. No importa, color, nombre, nacionalidad, amoldamos nuestras ilusiones, nuestras esperanzas a una idea corporizada en una persona que por supuesto no lo es. Los engranajes de la máscara que nosotros mismos creamos se hacen carne y la vemos como la mujer, o el hombre soñado. Aquella que sin más ni menos cumple nuestras expectativas para la vida, las cubre y las doblega porque es nuestra idea de un IDEAL.
Pero eso quita que sea real. Leí por algún lugar que una imagen es construida en la conciencia anteriormente y ahí vemos la”idea” y la llevamos a una persona. Generalmente esos amores que aparecen eternos no son más que huecos que anidan nuestra idea… y eso se despega como se despegan las almas, como se quiebran los cristales. Tarde o temprano la construcción de lo que queríamos ver se fractura con el tiempo, dando lugar a lo que uno realmente es. Lo que percibimos es siempre subjetivo, por ende siempre va a ser irreal.
Las imágenes son las que se amoldan después a nuestras ideas. Todo está dado a partir de imágenes, y no seria también descabellado pensar que una imagen que se queda en nuestra retina y no fue ni es, siempre las busquemos y amoldemos a otras imágenes. No es casualidad que adaptemos cualidades de un anterior amor, a uno futuro.
Está claro que hay ideas perenes e innatas en nuestro ser. Ideas que fuimos amoldando a nosotros mediante crecíamos. Pero las imágenes, las imágenes no son innatas. Tomamos forma de los sueños que adoramos, de las imágenes que contemplamos una vez como las únicas y luego las olvidamos. Las cosas que solemos reprimir se muestran en las imágenes en los rostros. En los parecidos… aquello que no pudimos tener se manifestara y reflejara en otras cosas.
Y así se nos presentan la siguientes situaciones… seguimos amando y ponderando a nuestra idea, y vamos buscando por el mundo pequeños rincones en donde alojarla, o aceptamos a la otra parte con todos sus defectos y sus virtudes y la queremos justamente porque no es exactamente como nosotros quisimos que sean pero cada suma de esas pequeñas particularidades es lo que hace único a esa parte, sin más ni menos.


DG

sábado, 11 de diciembre de 2010

Será así.

"Tengo la misma sed ausente y la misma fiebre fría
un oído que nace, una angustia indirecta,
como si llegaran ladrones o fantasmas,
y en una cáscara de extensión fija y profunda,
como un camarero humillado, como una campana un poco
ronca, como un espejo viejo, como un olor a casa sola."






Será porque es solamente un idea que siempre surge.
A veces es inevitable mirar al pasado, y sentirme tan irreconociblemente inmadura.
Saber cómo el mundo gira y como las situaciones cambian constantemente. Quizás la parte más constante de la vida es la inconstancia que lleva con ella...
Cada momento cada huida, siempre es un nuevo comienzo que acarrea con ella pensamientos del pasado.
Hoy no se qué niña perdida andaba jugando por ahí, tomaba riesgos y emprendía aventuras tan incontables que no pueden ser reveladas.
Ayer era esa niña de ojos brillantes, de risa jocosa, de hoyos en la cara, y el brillo de luz, que alguna vez me tomó.
Hoy soy la señora de la vida, la mujer a medias, la mujer en fin. Puede que hoy me sienta mujer, adulta. Puede que hoy sepa que jugar con la vida no es lo mejor.
Hoy seré esa que no repetiría sus mismos errores. Aquella que ha madurado duras mañanas, eternas noches, y besos que no saben a nada, besos que saben a sal y a miel.
Perdida por la ciudad, despojada de lo que es mío, como siempre. Perdida… intento encontrarte.
Pero no estás en las sombras, ni en los rincones de la ciudad.
El armario ya no te viste.
Y siempre será así…. Andaremos perdidos buscándonos… encontrándonos en otras caras.
La mañana ha cambiado y me ha revelado su luz. Algo hay diferente, pero no soy yo.
Como siempre estoy, y así estaré planeando huidas. Asignándole noches a mi cuerpo, y cuerpos distintos a mis manos.
Te buscare en el espejo del baño y no estarás.
Venceré a las noches, prendiendo con fuego mis venas. Y me calmaré cuando la luna se haya ido. Y te castigaré en mi pensamiento azotándote con creces por ser como eres, y por quererte así. Y me castigare a mí misma, y nos amare a los dos.
Nos amare a los dos.
Y esa cadena, esa que nos ata sin saber. Se romperá al caerse tu ropa, y se morirá mi vida al soñar con tu piel, y moriré en ti, y en cada cosa. Y lamentaré a los cielos, por engañarte así.
En tu cuerpo y en todos me marchitaré. Y ese futuro se revolcara en ti, como yo en él, y en los demás. Y en todos y en ti… y en ti como en ninguno.
Lamento, al Dios del pecado, resignación al adiós que demanda tu ausencia, al sueño que provoca mi angustia. Ruego que en realidad no sea siempre así.
Que mis visiones no sean las que son, que sea la que fui.
Hoy quiero ser la niña.


DG

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Lo que falta.

"Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada."








Simplemente falta tiempo,el tiempo del presente que es un pasdo del futuro que vendra, y el tiempo entonces que rejuvenece a las flores, y hace arder las estrellas.
Pero falta...
Falta madurar las mariposas, abrir las orugas, circunscribir los pétalos para un después.
Faltan más bocas de agua, más lengua de donde beber.
Falta el brillo de una mañana en un par de brazos de vidrio.
Falta el olor a mar, el olor a sal, el color al cielo.
El arcoíris en el campo, las prenderas a lo lejos, el sol, el alma, el trueno.
Falta la lluvia cerniendo los rostros de unos campos arados. Y la brisa que seque el llanto de las olas del mar.
Falta el ciruelo en el balcón, el perro en el sillón, los caminos de las hojas amarillas.
Falta una fuente de pétalos rosados, un manto azul, un ángel alado.
La espuma, la gama, la gema verde esmerilada. La vida, mi vida, falta amor.
Falta madurez en los ojos, arrugas en las manos; Besos con sal.
Sobran las cuentas, los gnomos, las hadas Y falta tu olor.
Sobran las tostadas, los vasos, las cenas, sobran estrellas, sobran lunas. Sobra mi cama.
Me sobra el corazón.
Falta tu alma, sobra tu ausencia, y mi queja de cada día, como el pan, como a Dios.
Falta rezarte, pedirte, rogarte, falta tu luz, tu sol, tu coraza, tu, mi, yo, todos.
Falta la primavera, el verano, el otoño, sobra el invierno y el frio y hielo y el dolor.
Faltan las nubes, los soles, los mundos, las partículas de luz por mi ventana. El aura de tu ausencia, la frialdad, el temor.
El calor, el sol, el viento. Falta la ropa desmechada, las peluquerías, las pisadas, el cemento, el asfalto, falta el perfume, los ojos, las uñas, el aliento de tu boca, tus zapatos, tu camisa, tu pelo enredándose en el viento.
Tu sed, mi sed, tu mar, mi mar, los faroles de Colonia, el silencio del ruido eterno.
Faltan las hormigas haciendo su labor, el teclado, las hojas, el pasto, los carteles, los edificios zigzagueantes, las rejas de la carecer en donde duermo, faltan las ventanas por donde ver la luz.
Faltan las puertas, los muebles, la tierra, el agua.
Falta la distancia, la cercanía, falta quererme, falta odiarte, falta el verde de los arboles, faltan las baldosas, faltan los almacenes, zapaterías, kioscos. Faltan los monederos, las monedas, los maquillajes, los hombres, las mujeres, los cepillos, los papeles quemados, falta el fuego, el aire el viento, el agua, la tierra tu amor, mi amor, los libros, las paginas, los renglones, la vida….
En realidad falta todo, mi amor.


DG

jueves, 28 de octubre de 2010

Quiero ser más.

"El olor de las pelquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena."






Nos sumimos en una eterna soledad y eso duele. Las horas perdidas. Iguales. La frialdad de mi alma, en donde emergen los paréntesis de la vida.
No soy más que este eco triste que suena cuando te nombro. O esta eterna primavera marchita cuando me miras. Yo no era así.
Yo era como las campanas que suenan refulgente con pasión. Mi cristal cernía la tristeza. Por mis ojos se filtraba la felicidad. La idea de la esperanza, la idea del amor, del eterno amor existía. Era un brío del viento. Una soledad llena de ternura. Como las hojas empapadas por los rayos de lluvia. Era una tormenta enloquecida. Un alma viva. Un alma en fin.
Quiero para mi vida, lo mismo que quieren los ángeles y las mariposas. Quiero sentir tu presencia en mi ser. Saber que las horas son maleables por tu permanente fugacidad. Quiero ser más que un cuerpo que zumba, más que un alma arrepentida.
Quiero ser tu gloria, tu orgullo, tu guerrera. Quiero que seas mi Dios. Tocar las puertas del cielo, y decirte que te amo. Que mi vida sin tus horas esta desesperadamente perdida…
Esta piel quiere tener relleno y corazón. Quiero tener más que sangre en las venas.
Quiero vivir sintiendo como te acercas a mi vida, y te detienes para observarme, quiero amarte aquí sin tiempo. Quiero permanecer en ti. Vivir por ti. Amar por mí.
Sentir que el viento me acaricia la cara. Sentir a este pedazo de carne moverse impulsada por las ganas.
No soy más que este eco triste que suena cuando te nombro. O esta eterna primavera marchita cuando me miras. Yo no era así.

DG

jueves, 21 de octubre de 2010

A menos que te amen.

"Aterrorizado otra vez
de no amar
de amar y no a ti
de ser amado y no por ti
de saber no saber fingiendo
fingiendo
yo y todos los otros que te amaremos
si te aman...a menos que te amen."





La silueta del borde de la hoja, llama a mi escritura.
La capa de hermosura que recubre tu espalda, la inspira.
El beso de tu boca me paraliza y entonces recuerdo que ya no somos dos.
Las corrientes sinfónicas del viento en mis oídos. Producen ese recordar que sin recordar buscan la historia debajo de tu ropa, y también más adentro de tu piel.
Este cuerpo que ya no puede conmigo, esta razón que quiere escaparse de mi ser. Este grito que quiere llorar en silencio.
Esta fría piel que se quema con la hoguera de tus dedos, y habla con las cumbres de mi cuerpo.
Este amor que encierra en el pecho suspiros. Que se infla de ti, que me revuelca en tu cintura.
Este amor de ti que no es de mí. Que no tiene forma pero te ama.
Busca en la cristalina fuerza de mis ojos, y verás que no te miento, que la vida sin ellos no sería la misma. Pero si algún día no pudiera ver sabrías que podría seguir viéndote hermoso. Aun si no pudiera tocarte seguiría sintiendo la calidez familiar de tu piel. Aun si no pudiera hablarte sabrías que te amo.
Si no pudiera igual lo haría. Y lo haría aunque no pudiera.
Respírame cerquita. Para que mi boca sienta tu aliento. Quiero sentir… sentir tu amor.
Y en tu risa que lo inunda todo quiero hundirme. Y en tus ojos que me miran extrañados, quiero perderme, y en tu corazón que me extraña, quiero encerrarme. Lo siento mucho por la vida. Pero este amor la excede.

DG

Me fui de viaje sin ti.

"Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás, y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen y soñaré los sueños que se sueñan y sé muy bien que no estarás, ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo, ni allí fuera, este río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás ni recuerdo, y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de ti."





Me fui de viaje sin ti. Tomé las valijas, me encerré en las mañanas decodificables. Surtí el deseo. Amanecí dormida, y aun sigo soñando… soñando con la presencia que inunda mis ojos.
Soñando con la luz que visita mis mañanas.
Hice las valijas. Me llevé lo esencial: el corazón. Y me fui de viaje sin ti.
Hoy te disgrego por mi cuerpo como el agua que pasa por él. La limpia y sigue.
Armar las valijas e irse es fácil. Pero es difícil cuando el alma quiere quedarse. O tal vez, la obligamos a quedarse para no sentirnos más culpables de nuestra partida. Quizás la obligue a la inmortalidad de tus ojos para que viva en ti un poco más que en mi. Para que sea eterna.
Que me perdona la vida por marcharme así. Pero si sostengo tu boca mi cuerpo se quema.
Mi cuerpo sin alma, vivirá conmigo, y mi alma sin cuerpo vivirá en ti, y yo como si nada buscaré en la tierra, el mar, en las sombras, tu silueta, en tu ausencia, tu humedad.
Buscaré tu cordura en mi locura, Y así me iré… riéndome sin risa. Soñando si sueño, besando sin labios, amaneciendo sin ti. Como por inercia caminaré. Como por costumbre amaré, como por obligación soñaré con otro.
Hice las valijas, y no podré llevarme el alma….
Pero me llevo … el corazón.


DG.

viernes, 8 de octubre de 2010

Capricho

"La única diferencia que existe entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero."




Capricho, que sin saber es objetivo, que sin saber es causa, que sin saber es efecto.
¿Deseo intenso, imprevisto y pasajero de una cosa? No estoy de acuerdo con eso. No creo que ni el deseo, ni el hecho de encerrarse en una idea sea tan superfluo, tan efímero, tan inflado de nada. Porque es más que algo, sobrepasa las normas de cualquier razón, vanidosa y ambiciosa… ¿capricho del destino? ¿Qué capricho me puso aquí?
¿No sería acertado decir que el deseo es permanente? ¿O no? ¿Se esfuma? ¿se va si no alcanzamos ese “deseo”? Yo creo que no. resignarse a un capricho no es olvidarlo. Es taparlo, ocultarlo. Sostenerlo en un plano subconsciente, y dejarlo ahí reposando.
El capricho es deseo, el deseo es pasión, la pasión es fuego, y fuego quema. El capricho nos quema hasta tenerlo. El capricho es miserable, bajo, humano. ¿Y quién no lo ha manifestado?
Por lo menos yo soy así de miserable, en las viseras del fuego me quemo, y me quedo, y sostengo el placer. Me regocijo en él y a veces muero.
Contemplo el alma, blanca alma, negra alma. Y vuelo.
El capricho de tu boca, la soltura de tus besos, y tú.
Tus dedos, tu cuerpo, tu oscuridad. ¿Y qué? ¿Qué remedios han de curar la lujuria? Pecados si los hay….
Las llamas de tu aura, y el aroma pecaminoso de mi corazón, y el refulgente latido del deseo.
“caprichoso el azar” caprichosas tus manos que siempre me buscan. Capricho es ser pasajero. Pero mi capricho es permanente. Y tu cuerpo la noche donde quiero permanecer.
Y mi boca la esfera de la infinidad… infinidad de horas que te buscan.
Marca con fuego mi piel… y lléname de ti.
Capricho, deseo, pasión… quiero ser tuya.


DG

lunes, 4 de octubre de 2010

B.A.R.


“aunque tu fueses el esclavo y yo el señor mi único poder era empujarte a tu propia libertad”





A penas si recordé las veces que me había encerrado en ese bar, oscuro, lúgubre, nauseabundo. Sus paredes se pintaban con grandes manchas de humedad, y me hubiera sentido incómodo sin el humo de los cigarrillos no viciara el aire.
Pequeñísimo lugar de sombras y tinieblas petulantes, brisa marina que acompañaba mis pasos y los manchaba con un azul espuma. Pura, pura espuma.
La cerveza que acompañaba mi mano, se hubiera sentido sola sin su toqué aquella noche, desencontrada, perdida entre la multitud masculina que ansiaba compañía como yo.
Entonces la vi… una luz, luz que si la hubiese tenido más cerca me hubiera quemado los ojos. Cualquier estúpido y vulgar público la hubiera catalogado de prostituta, pero yo… ¡era deliciosa!... ¡una santa! Las piernas más largas, los carnosos labios más rojos que había visto, el pelo negro cual azabache, y sus manos: largos dedos finos, delicados… sus manos… apenas podía atreverme a imaginar mis manos sobre su cuerpo. Demasiado perverso mi pensamiento, excesivamente corriente, exageradamente normal. Jamás podría pensar de aquella forma con ella.
Fue dibujando el aire entre sus caderas, mientras caminaba hacia a mí. ¿Había notado que la estaba mirando?... me resultaba tan familiar. ¿De dónde nos conocíamos?
Me obligué a esquivar su mirada, a apretar mis labios para no modular si quiera cualquier imperfecta palabra que pudiese arruinar su tintineante y zigzagueante movimiento por la sala.
Mis ojos se iban llenado de aquella llama con la que se incineran los cuerpos. Refulgente sabor en la lengua. Campanas de gloria resonaban, ella también me deseaba pero nunca se aproximaba lo suficiente a mí. Indeciso movimiento que no se acercaba a mi contextura, sino que la dejaba olvidada mientras volaba como una paloma virgen por allí. Desplegaba sus alas, y era admirable ver sus labios rojos deambular por otras bocas, que no hacían más que atrapar su fresco aliento, y antes de beber de aquel manantial, los dejaba sin probar, deseándoles la muerte. El deseo en su propio fruto maduro, se caía por desgracia.
Vino sensualmente caminando hacia mí, provocándome, satisfaciendo mi mirada que no pedía más que sus ojos. ¡Bellísima! Esperé que no hubiese notado lo patético que me sentía. Pero a la vez ella hubiera valido cualquier sentimiento que pudiese reprocharme después.
Era hermoso contemplarla, dibujaba mi idea y la hacía aun más perfecta. Tan ideal, que solamente hubiera querido conservar esa imagen para sobrevivir el resto de mí pobre vida, después. Hubiera querido tener más luz, para apreciarla mejor, o quizás desapañar mis lentes ya colapsados de los cigarrillos, o tal vez acariciar su piel, para considerarla real. (Lo último no pasaría, en realidad ninguna de las tres) no pude evitar preguntarme ¿Cuál era el verdadero personaje que se ocultaba detrás del encaje y las medias de red?... esa era la verdadera musa de mi inspiración, la que ella no mostraba ¿no?
Se acercó mucho más a mí, tanto más que pude ver sus ojos a la perfección, su mirada, su estructura cimentada con los pedazos de su alma que caían sobre mí como arduas flechas de plomo. Vi todo, la inspeccioné, la bese con el alma, la ame de todas formas pero me levanté y salí corriendo de allí.
Es tan triste lo que vi en aquel bar, que todavía me persigo por las noches, incapaz de volver a aquel lugar, recordando la ficción de mis visiones, los fantasmas que veo donde no los hay, por la simple mera sintaxis de ver ¡algo más!, en esos ojos, en esa boca, en esa piel… no había, no había nada. El objeto de mi obcecación era eso, un puro objeto lleno de nada. Su interior era turbio como esos ojos, perverso, mediocre. Mi mirada buscaba ángeles en el infierno. Imposible era, imposible de encontrar. Aun así, a veces, sólo a veces, recuerdo el vacio.

DG.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Alma...?

"Eres, eres tal vez, el hombre o la mujer
o la ternura que no descifró nada..."




Alma ¿dónde estás? ¿A dónde vas? ¿Donde estuviste en las últimas paginas que escribo?
Alma que tiene más olvidos que memoria, te fuiste dejándome la poca inspiración que me ha quedado escondida en los recovecos de tu existencia.
Otra época me está esperando, nos está esperando y ¿Dónde estás?, no puedo llegar tarde, el desafío no espera.
Embelesamiento de intentar encontrar la perfección en las ilusas letras que escribo. Remarco el borde de la hoja, pero no estas.
Alma, alma mía, no te diriges hacia mi, no te diriges hacia nada, eras parte de mi cuerpo, pero… ¿acaso me has abandonado? No te siento dentro de mí.
Maquillando tu impasible desaparición, con sonrisas y canciones que nada hacen. Solo deshacen mi vida, y me acostumbran a vivir sin ti. Sin alma. Sin cuerpo. Sin, nada solo hacinan inercia, y persiguen otros cuerpos sin eso que se asemeja a ti.

Alma: ¿Qué sentido tiene buscarte si el congenio y la unión no pueden existir porque faltas? No puedo pedir otra alma, cuando no tengo la mía para intercambiarla. ¿¡Donde estás!?
Es el cemento, que se inyecta en mi sangre que remplaza tu ausencia, y me siento más liviana, pero todo pesa.
Vacías mi cuerpo, y lo llenas de nada, y no puedo culparte. Te he descuidado tanto tiempo que, no me sirve saber para que existes, si ni siquiera existes ya en mí.
Mejores momentos para descuidarte no he tenido. Pero… ¿Quién va a cuidarte mejor que yo? Delicadamente maleables olas que ceden frente tú sinfónica y suave manera de moverte. Estuviste bailando frente a mi tanto tiempo que jamás creí que llegaras a irte, y mi vida se llenaría de tu ausencia.
He buscado tanto tu presencia, el saber por qué motivo existes, si existes acaso.
Que quizás nunca te he tenido, pero siento que me faltas.
Espíritu, fuerza inescrupulosa, invisible, lléname de ti una vez más.
Porque no puedo dibujarte en los espacios que respiras junto a mí, me observas y te siento, pero quiero llevarte conmigo. Sin ti, la inspiración no es la misma, ni deja de ser igual.
Ahora ni Neruda inspira las palabras, y todo lo que escriba jamás me resulta exactamente perfecto, ni correctamente correcto, ni idealmente preciso como lo quisiera escribir.
Sombras propagadas por rincones inexpresables, lagunas de sonidos que se instalan en mis aguas, ojos que no miran si no es a tu ausencia, se olvidan de recordar que alguna vez exististe. Desapareces. Y yo… yo, quizás… entonces…
Te olvido.

DG