jueves, 21 de octubre de 2010

Me fui de viaje sin ti.

"Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás, y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen y soñaré los sueños que se sueñan y sé muy bien que no estarás, ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo, ni allí fuera, este río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás ni recuerdo, y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de ti."





Me fui de viaje sin ti. Tomé las valijas, me encerré en las mañanas decodificables. Surtí el deseo. Amanecí dormida, y aun sigo soñando… soñando con la presencia que inunda mis ojos.
Soñando con la luz que visita mis mañanas.
Hice las valijas. Me llevé lo esencial: el corazón. Y me fui de viaje sin ti.
Hoy te disgrego por mi cuerpo como el agua que pasa por él. La limpia y sigue.
Armar las valijas e irse es fácil. Pero es difícil cuando el alma quiere quedarse. O tal vez, la obligamos a quedarse para no sentirnos más culpables de nuestra partida. Quizás la obligue a la inmortalidad de tus ojos para que viva en ti un poco más que en mi. Para que sea eterna.
Que me perdona la vida por marcharme así. Pero si sostengo tu boca mi cuerpo se quema.
Mi cuerpo sin alma, vivirá conmigo, y mi alma sin cuerpo vivirá en ti, y yo como si nada buscaré en la tierra, el mar, en las sombras, tu silueta, en tu ausencia, tu humedad.
Buscaré tu cordura en mi locura, Y así me iré… riéndome sin risa. Soñando si sueño, besando sin labios, amaneciendo sin ti. Como por inercia caminaré. Como por costumbre amaré, como por obligación soñaré con otro.
Hice las valijas, y no podré llevarme el alma….
Pero me llevo … el corazón.


DG.

viernes, 8 de octubre de 2010

Capricho

"La única diferencia que existe entre un capricho y una pasión eterna es que el capricho es más duradero."




Capricho, que sin saber es objetivo, que sin saber es causa, que sin saber es efecto.
¿Deseo intenso, imprevisto y pasajero de una cosa? No estoy de acuerdo con eso. No creo que ni el deseo, ni el hecho de encerrarse en una idea sea tan superfluo, tan efímero, tan inflado de nada. Porque es más que algo, sobrepasa las normas de cualquier razón, vanidosa y ambiciosa… ¿capricho del destino? ¿Qué capricho me puso aquí?
¿No sería acertado decir que el deseo es permanente? ¿O no? ¿Se esfuma? ¿se va si no alcanzamos ese “deseo”? Yo creo que no. resignarse a un capricho no es olvidarlo. Es taparlo, ocultarlo. Sostenerlo en un plano subconsciente, y dejarlo ahí reposando.
El capricho es deseo, el deseo es pasión, la pasión es fuego, y fuego quema. El capricho nos quema hasta tenerlo. El capricho es miserable, bajo, humano. ¿Y quién no lo ha manifestado?
Por lo menos yo soy así de miserable, en las viseras del fuego me quemo, y me quedo, y sostengo el placer. Me regocijo en él y a veces muero.
Contemplo el alma, blanca alma, negra alma. Y vuelo.
El capricho de tu boca, la soltura de tus besos, y tú.
Tus dedos, tu cuerpo, tu oscuridad. ¿Y qué? ¿Qué remedios han de curar la lujuria? Pecados si los hay….
Las llamas de tu aura, y el aroma pecaminoso de mi corazón, y el refulgente latido del deseo.
“caprichoso el azar” caprichosas tus manos que siempre me buscan. Capricho es ser pasajero. Pero mi capricho es permanente. Y tu cuerpo la noche donde quiero permanecer.
Y mi boca la esfera de la infinidad… infinidad de horas que te buscan.
Marca con fuego mi piel… y lléname de ti.
Capricho, deseo, pasión… quiero ser tuya.


DG

lunes, 4 de octubre de 2010

B.A.R.


“aunque tu fueses el esclavo y yo el señor mi único poder era empujarte a tu propia libertad”





A penas si recordé las veces que me había encerrado en ese bar, oscuro, lúgubre, nauseabundo. Sus paredes se pintaban con grandes manchas de humedad, y me hubiera sentido incómodo sin el humo de los cigarrillos no viciara el aire.
Pequeñísimo lugar de sombras y tinieblas petulantes, brisa marina que acompañaba mis pasos y los manchaba con un azul espuma. Pura, pura espuma.
La cerveza que acompañaba mi mano, se hubiera sentido sola sin su toqué aquella noche, desencontrada, perdida entre la multitud masculina que ansiaba compañía como yo.
Entonces la vi… una luz, luz que si la hubiese tenido más cerca me hubiera quemado los ojos. Cualquier estúpido y vulgar público la hubiera catalogado de prostituta, pero yo… ¡era deliciosa!... ¡una santa! Las piernas más largas, los carnosos labios más rojos que había visto, el pelo negro cual azabache, y sus manos: largos dedos finos, delicados… sus manos… apenas podía atreverme a imaginar mis manos sobre su cuerpo. Demasiado perverso mi pensamiento, excesivamente corriente, exageradamente normal. Jamás podría pensar de aquella forma con ella.
Fue dibujando el aire entre sus caderas, mientras caminaba hacia a mí. ¿Había notado que la estaba mirando?... me resultaba tan familiar. ¿De dónde nos conocíamos?
Me obligué a esquivar su mirada, a apretar mis labios para no modular si quiera cualquier imperfecta palabra que pudiese arruinar su tintineante y zigzagueante movimiento por la sala.
Mis ojos se iban llenado de aquella llama con la que se incineran los cuerpos. Refulgente sabor en la lengua. Campanas de gloria resonaban, ella también me deseaba pero nunca se aproximaba lo suficiente a mí. Indeciso movimiento que no se acercaba a mi contextura, sino que la dejaba olvidada mientras volaba como una paloma virgen por allí. Desplegaba sus alas, y era admirable ver sus labios rojos deambular por otras bocas, que no hacían más que atrapar su fresco aliento, y antes de beber de aquel manantial, los dejaba sin probar, deseándoles la muerte. El deseo en su propio fruto maduro, se caía por desgracia.
Vino sensualmente caminando hacia mí, provocándome, satisfaciendo mi mirada que no pedía más que sus ojos. ¡Bellísima! Esperé que no hubiese notado lo patético que me sentía. Pero a la vez ella hubiera valido cualquier sentimiento que pudiese reprocharme después.
Era hermoso contemplarla, dibujaba mi idea y la hacía aun más perfecta. Tan ideal, que solamente hubiera querido conservar esa imagen para sobrevivir el resto de mí pobre vida, después. Hubiera querido tener más luz, para apreciarla mejor, o quizás desapañar mis lentes ya colapsados de los cigarrillos, o tal vez acariciar su piel, para considerarla real. (Lo último no pasaría, en realidad ninguna de las tres) no pude evitar preguntarme ¿Cuál era el verdadero personaje que se ocultaba detrás del encaje y las medias de red?... esa era la verdadera musa de mi inspiración, la que ella no mostraba ¿no?
Se acercó mucho más a mí, tanto más que pude ver sus ojos a la perfección, su mirada, su estructura cimentada con los pedazos de su alma que caían sobre mí como arduas flechas de plomo. Vi todo, la inspeccioné, la bese con el alma, la ame de todas formas pero me levanté y salí corriendo de allí.
Es tan triste lo que vi en aquel bar, que todavía me persigo por las noches, incapaz de volver a aquel lugar, recordando la ficción de mis visiones, los fantasmas que veo donde no los hay, por la simple mera sintaxis de ver ¡algo más!, en esos ojos, en esa boca, en esa piel… no había, no había nada. El objeto de mi obcecación era eso, un puro objeto lleno de nada. Su interior era turbio como esos ojos, perverso, mediocre. Mi mirada buscaba ángeles en el infierno. Imposible era, imposible de encontrar. Aun así, a veces, sólo a veces, recuerdo el vacio.

DG.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Alma...?

"Eres, eres tal vez, el hombre o la mujer
o la ternura que no descifró nada..."




Alma ¿dónde estás? ¿A dónde vas? ¿Donde estuviste en las últimas paginas que escribo?
Alma que tiene más olvidos que memoria, te fuiste dejándome la poca inspiración que me ha quedado escondida en los recovecos de tu existencia.
Otra época me está esperando, nos está esperando y ¿Dónde estás?, no puedo llegar tarde, el desafío no espera.
Embelesamiento de intentar encontrar la perfección en las ilusas letras que escribo. Remarco el borde de la hoja, pero no estas.
Alma, alma mía, no te diriges hacia mi, no te diriges hacia nada, eras parte de mi cuerpo, pero… ¿acaso me has abandonado? No te siento dentro de mí.
Maquillando tu impasible desaparición, con sonrisas y canciones que nada hacen. Solo deshacen mi vida, y me acostumbran a vivir sin ti. Sin alma. Sin cuerpo. Sin, nada solo hacinan inercia, y persiguen otros cuerpos sin eso que se asemeja a ti.

Alma: ¿Qué sentido tiene buscarte si el congenio y la unión no pueden existir porque faltas? No puedo pedir otra alma, cuando no tengo la mía para intercambiarla. ¿¡Donde estás!?
Es el cemento, que se inyecta en mi sangre que remplaza tu ausencia, y me siento más liviana, pero todo pesa.
Vacías mi cuerpo, y lo llenas de nada, y no puedo culparte. Te he descuidado tanto tiempo que, no me sirve saber para que existes, si ni siquiera existes ya en mí.
Mejores momentos para descuidarte no he tenido. Pero… ¿Quién va a cuidarte mejor que yo? Delicadamente maleables olas que ceden frente tú sinfónica y suave manera de moverte. Estuviste bailando frente a mi tanto tiempo que jamás creí que llegaras a irte, y mi vida se llenaría de tu ausencia.
He buscado tanto tu presencia, el saber por qué motivo existes, si existes acaso.
Que quizás nunca te he tenido, pero siento que me faltas.
Espíritu, fuerza inescrupulosa, invisible, lléname de ti una vez más.
Porque no puedo dibujarte en los espacios que respiras junto a mí, me observas y te siento, pero quiero llevarte conmigo. Sin ti, la inspiración no es la misma, ni deja de ser igual.
Ahora ni Neruda inspira las palabras, y todo lo que escriba jamás me resulta exactamente perfecto, ni correctamente correcto, ni idealmente preciso como lo quisiera escribir.
Sombras propagadas por rincones inexpresables, lagunas de sonidos que se instalan en mis aguas, ojos que no miran si no es a tu ausencia, se olvidan de recordar que alguna vez exististe. Desapareces. Y yo… yo, quizás… entonces…
Te olvido.

DG

¿Niña y mujer?

"Pero si no llamo la atención por mis condiciones extraordinarias,
tampoco la llamo por mi falta de condiciones; sólo para sus ojos llameantes
y casi lívidos de ira, soy así;no podrá convencer a nadie más."





Quizás es hora de organizar mis cosas y no de “reorganizarlas” porque ciertamente nunca estuvieron organizadas.
¿Qué puedo saber yo?... En realidad no se muchas cosas. Paso mis momentos observando y asimilando todo lo que me rodea, pero como una extraña fuera de su propio territorio no puedo comprender muchas cosas. En realidad no entiendo nada, y no me explico nada, porque todo me es inexplicable. Y la verdad es que no entiendo a la vida pero tampoco me la quiero explicar. Las formas, las maneras, el amor, el olvido, los fantasmas, las perdidas, los duelos, las risas, los llantos, todo para mi es confuso, y natural.
Soy apenas una mujer que sale al mundo, tal vez es normal que sea así. Pero ¿No sería hora de que deje de ser la nena para ser la mujer, y empezar a tener ideas más reales de la vida y el amor?... sinceramente espero que sea así toda mi vida. Si ser diferente me convierte en mujer prefiero ser lo que soy aunque no sepa que sea.
A veces soy la mujer, la madura, la firme, la dura. A veces la que se impone, la débil, la revolucionaria, la que llora, la infantil, la frágil, a veces soy la bruta, la de formas complejas, la fría y cruda que dice las cosas como son, otras la callada incapaz de poner en palabras lo que siente; la que quiere cambiar al mundo; otras soy la suave, la de las caricias, la delicada, la inocente, la que quiere inventar otra forma de amor, la que necesita un abrazo, un beso, una sonrisa para estar bien y ser feliz.
Yo misma puedo ver la búsqueda de mi personalidad y mi camino, esa autenticidad que busco hasta en mi y escarbo en mi propia complejidad para sentirme real, para encontrarme conmigo. Pero a veces esa distancia parase la más difícil, la que nunca llega, la que jamás me encuentra conmigo. Y quizás no encontrarme es lo que más disfruto, saber que algunas cosas me definen y otras… otras simplemente a veces están, y a veces no.
Soy la nena, que se siente mujer, la insignificante que nunca se siente grande pero igual quiere cambiar las cosas. Soy nena que desea mucho más de lo que desea una nena, soy una mujer encerrada en una edad, que a veces siente ajena. Pero es y está. Soy la mujer que me ve desde afuera y siente que vive la vida de alguien más.
La nena que ya no cree en los cuentos de hadas, pero está esperando al príncipe azul, como la mujer que es.
Soy una contradicción inteligente de mi misma.
Soy dueña y esclava de tantas cosas, pero sobre todo de mí.
Preferiría no comprender tantas cosas para llenarme más de sorpresas. (A medida que uno va creciendo sabe que todo el tiempo puede aprender cosas nuevas, pero nuca descubre nada nuevo, y jamás se maravilla por las cosas simples, ya no existe esa emoción porque esa emoción pasa a ser parte de la cotidianidad de los días) Triste.
y me pregunto...¿de repente, me llegó la comodidad? ¿Estuve inmóvil tanto tiempo que ahora me cuesta despegarme del suelo para caminar hacia mi felicidad? Puede….que sea así. Puede que no. Como todo es discutible.


DG

domingo, 26 de septiembre de 2010

Maquinas de humo.

"Distante
cenicienta de porcelana,
el naufragio puede sorprenderte
en tu amable burdel,
encerrada en tu piel
y sin nada que ponerte. "





... Se acabó todo lo que había sido una pauta para engañarnos a nosotros mismos. Perdón, pero no se puede vivir esperando siempre.
Y acá estoy de nuevo…
Tomando el subte, subiendo las escaleras, sitiando el smog, y el ruido de la ciudad. El sol escondido en los edificios altos. La gente caminando sistemáticamente, como pequeños robots mecánicos yendo a trabajar.
Hoy visto objetivamente no parece que hubieran sido los grandes acontecimientos lo que nos cambiaron, sino los más diminutivos, los que se relacionan con los comportamientos ajenos; creo que esos son los que contribuyeron al cambio de nuestros esquemas, como más significantes.
Tenías razón, todo era triste; la lejanía de nuestro acercamiento, la erosión de esperezas, y sueños del pasado, los bríos de unas música de gloria que aun teniéndote no podía escuchar. Todo era triste, contigo o sin ti. La guerra parecía ganada desde el punto de vista de la mediocridad.

Y ahí estabas, ahí te vi. Eras tú, estaba segura.
Hubiera sido fácil atravesar esa pared de humanos que se robaban el aire, e intercambiaban alientos para decirte “hola”, atravesar esa masa de humanidad que sólo derrochan horas y posibilidades (quizás por eso te mimetizabas tanto con el entorno) pero ¿de qué nos hubiera valido? Si al fin y al cabo lo nuestro pertenece al pasado. Ese día como siempre, había demasiadas sombras devorando tu luz. Bastaba mirar alrededor para ver toda esa verdad, se te veía como ese hombre maduro, una maquina impulsada por la inercia; como esos hombres que caminan al lado de sus mujeres que tiempo atrás han sido la ilusión de sus vidas, como esas parejas jóvenes que se ignoran, como esa gente sin rumbo, con ese “remar” sin sentido. ¿No crees que pasa demasiado rápido, un largo periodo sin ilusiones?...no creo que sea verdad que la misma se torne más lenta. Seguramente la monotonía y los sin sabores la desplazan, la convierten en una dimensión sin colores. Sin partidas, sin llegadas…
Como una eterna fugacidad, y cómo todos los días se te han ido iguales: como una pendiente hacia el vacío… carente de emoción.
Todas maquinas desgastadas del tiempo y los años, de la rutina y el hastío. Estabas con tu maletín, tu camisa y tu corbata. Caminando en un tumulto de gente. Con la misma expresión en el rostro. Con la misma tristeza en la mirada. Caminando como por inercia en medio de esa ola de personas. Serio, recto. Muerto.
Aburrido…
Sigo pensando que la humanidad está enferma de eso.


DG

lunes, 20 de septiembre de 2010

Has de saber...


"..de todos los hombres orgullosos yo me jacto,
miserable en esto solo: en que tú puedes tomar
todo esto, quitarlo y hacerme el más miserable."





Has de saber cuántas mujeres, tacaron tu cama, bebieron tus labios, amoldaros sus dedos a tu piel.
Hasta de saber hasta dónde eres hombre, hasta donde yo mujer. Has de saber si la almohada esconde mi nombre, si en noviembre se cumple un mes. Si la primavera traerá más pimpollos esta vez. Has de saber…
Has de saber si alguien te ama como yo, si la luna se viste de gala para alagar tu hermosura, tu eterna soltura. Tus ojos almendra y tu. Tú presencia de ensueño. Y mis ojos que te magnifican, que te imploran, que te adoran.
Ojos míos que sin tus ojos no seria míos. Ojos míos que ya no son míos sino de los dos.
Labios de rosa que te pertenecen, manos de seda que se alojan en mí.
Vida regálame lo eterno para estar contigo. Regálame lo absurdo para amarte más. Regálame el tiempo para besarte más despacio. Regálame el calor para nacer de ti.
Tomo tu nombre, beso tu sombra, corro tus manos, lloro tu ausencia, vivo en tu boca, te acaricio despacio.
Como tu boca como chocolate. Acaricio tu vida como espuma, corro tus pasos, y te siento aquí demasiado cerca para resistir el perfume nocivo de tu presencia inundándolo todo.
Has de saber… cuanto tiempo me queda con tus manos, cuantos besos míos caben en tu espalda. Cuantas miradas puede resistir la razón, y el pensamiento.
Has de saber cuánto llego a amarte. Cuanto resiste mi cuerpo extrañarte…
Has de saber… cuanto amor te queda…
Has de saber… amor... cuánto..

DG